Callejones. Parte 3
Sabía que siempre es preferible
quedarse en un espacio amplio, si era posible al aire libre y con posibilidad
de huir y encontrar a alguien que le sirviera de ayuda. En ningún caso era
mejor estrategia encerrarse con uno de
ellos en un lugar pequeño. Y sobre todo, nunca debías permitir que él conociera tu casa, porque si algo
salía mal, podría volver a por ti.
Otra regla no escrita que no
debía romperse bajo ningún concepto era que jamás debías seguir adelante si el
susodicho te atraía más de lo normal. Porque eso podía distraerte y hacerte
cometer errores que resultarían fatales.
En pocos minutos, Ainara se
había saltado todas sus reglas y precauciones, pero tenía un motivo para
hacerlo. Y es que sólo de ese modo lograría su objetivo.
Llevó a Tom hasta su casa,
siendo consciente de que podía estar firmando su sentencia de muerte y
diciéndose a sí misma que podía controlar sin problemas la fuerte atracción que
sentía por él.
Se lo estaba repitiendo una vez
más mientras cerraba la puerta, sintiendo su presencia a la espalda. Se giró
hacia él segura y preparada para lo que fuera a pasar y entonces él, la
acorraló contra la puerta con una mirada ávida y anhelante. Y no sintió miedo,
aunque el corazón sí se le aceleró. Creyó que Tom se lanzaría sobre ella con
brusquedad, como solían hacer todos los demás, mas no lo hizo.
Se inclinó sobre ella con
lentitud y la besó despacio y con dulzura. Ainara tuvo que hacer un gran
esfuerzo para no dejar que eso la afectara y logró contenerse antes de cerrar
los ojos. Las manos de Tom rodearon su cintura con suavidad y ella volvió a
sentirse confusa. No sabía qué hacer si él se comportaba de ese modo. Los otros chicos eran predecibles y sabía
lidiar con eso; lo había hecho otras
veces y no le importaba. Sabía por qué lo hacía ella y por qué lo hacían ellos. Pero no sabía por qué Tom se
comportaba así.
Tanta incertidumbre resultaba
inquietante.
Cuando se separaron, Ainara tuvo
que apoyarse en la madera para coger aire, demasiado alterada; mientras tanto
Tom se dedicó a echar una ojeada a su alrededor.
-¿Vives aquí tú sola?- le
preguntó, quitándose la chaqueta.
-Sí, yo sola-
Se trataba de un apartamento
minúsculo en un viejo edificio de techos bajos y paredes carcomidas por las
humedades. La cocina y el dormitorio se fundían en una sola habitación, y sólo
una pequeña cortina separaba ambos espacios. Ni siquiera podía hablar
propiamente de un dormitorio, ya que lo único que tenía era una cama, una
estantería y un viejo arcón donde guardaba su ropa. El baño era lo único
separado del resto, aunque dónde debiera haber una puerta sólo estaba el
umbral.
Tom se sentó sobre la cama,
sonriente.
-¿Te gusta?- le preguntó
Ainara.
-Me encanta- contestó sin
quitarle los ojos de encima. Ella sonrió divertida, sin poder evitarlo.
-Me refería a la casa-
-Pues yo no-
Esa respuesta y la repentina
seriedad con que lo dijo, la pillaron un poco por sorpresa, incluso notó que su
ruborizaba ligeramente y eso la enfureció.
-Acércate- le dijo él
tendiéndole la mano.
Ainara estaba empezando a
sentir un mal presentimiento porque su primer impulso había sido tomar su mano,
sin pensar en nada más. Tenía que mantener la calma y no permitir que volviera
a cogerla desprevenida con esa fingida ternura engañosa.
Le rozó la mano antes de
subirse a la cama y sentarse sobre él. Le colocó los brazos alrededor del
cuello, acariciándole el pelo. Debía ser ella la que llevara las riendas y no
olvidar con qué clase de chico
estaba y lo que pretendía.
-¿Estas nerviosa?- le preguntó.
Ciertamente, hacia ya un rato que no conseguía apaciguar los latidos de su
corazón, el cual se desbocaba cada vez que miraba en sus ojos y creía ver en
ellos esa calidez insólita.
-No- mintió ella encogiéndose
de hombros.- ¿Debería estarlo?- Tom sacudió la cabeza.
-Claro que no. No voy a hacerte
ningún daño.-
Capturó de nuevo sus labios,
pero su último comentario no dejó que Ainara se distrajera esta vez.
¿No iba a hacerla daño? Casi le
hizo hasta gracia. Respondió al beso como siempre lo hacía, manteniendo su mente
al margen de lo que sentía su cuerpo. Ahora sí tenía control.
Los labios de Tom bajaron por
su cuello produciéndole un suave cosquilleo. Al principio la inquietó, pero
pudo reprimir los nervios.
Se centró en mover su mano
derecha sin hacer movimientos bruscos, deslizándola con suavidad por el hombro
y el brazo de Tom, como si lo acariciara. La dirigió con precisión hasta su
propia espalda, palpando un bulto que se escondía tras la tela de su top. Si
era rápida, aquello terminaría muy pronto.
Pero cuando los brazos de Tom
la estrecharon contra él, todo su cuerpo se estremeció contra su voluntad,
distrayéndola. Y una poderosa duda la asaltó: ¿Y si había cometido un error? ¿Y
si Tom no era Uno? Es que había
habido tantos momentos, como aquel, en los que no lo parecía. Además, tenía que
admitir que él le gustaba demasiado y eso, junto a su desconfianza natural,
podían haberle nublado el juicio haciendo que se precipitara.
No se comportaba como ellos y aún no había intentado nada…
¿Cómo podía estar segura de que no era un chico encantador sin más que ocultar?
Estaba a punto de cerrar los
ojos llevada por esos sentimientos cuando notó algo que la obligó a abrirlos
más aún, asustada. Por un instante, el aliento de Tom sobre su piel se había
vuelto gélido y había llegado a notar el electrizante roce de sus dientes.
Sus manos se movieron hasta el
pecho de Tom y lo empujó hacia la cama, quedando sentada a horcajadas sobre él.
Con cualquier otro, ese
jueguecito podría haber precipitado las cosas, porque a esas alturas, otro
chico habría estado ya demasiado impaciente como para tolerarlo. Pero Tom fue
diferente, una vez más. Cuando su espalda tocó la cama, su expresión risueña
volvía a ser la de siempre. Incluso soltó una carcajada desenfadada.
-Vaya, no me equivocaba
contigo- dijo él.- Eres una chica muy especial.-
Ni siquiera parecía molesto…
¿Lo había imaginado? No, no; ella lo había sentido, estaba segura.
-Tú sí que pareces alguien
realmente especial- comentó.
-Tal vez estemos hechos el uno
para el otro-
Esa calidez tan perturbadora
brillaba con más fuerza que nunca en su mirada, y supo que lo decía enserio.
Ainara sintió con pesar que nuevas dudas hacían flaquear su determinación.
Tom le gustaba, le gustaba de
verdad a pesar de lo que era. No sólo le atraía tanto que toda su piel le ardía
con sólo mirarle, también le gustaba a otro nivel. Era muy triste. Porque de
ningún modo podían estar hechos el uno para el otro.
Ainara bajó su mirada hasta los
botones de la camisa oscura que él llevaba y sus dedos comenzaron a
desabrocharlos. Sobre su pecho descubrió un símbolo oscuro que parecía estar
tatuado sobre su piel. Pero no lo estaba. Un círculo negro del que partían una
seria de tiras cortas negras, rodeándolo. Parecía un sol. Pero no lo era.
Era otra cosa; la prueba
irrefutable de que Tom era lo que ella había sospechado desde el principio,
algo más oscuro y peligroso de lo que parecía. Y ella lo lamentó más de lo que
habría imaginado. Al mirarle a los ojos, volvió a parecerle imposible, pero ya
no había lugar para más dudas.
-¿Te gusta?- le preguntó Tom.
Ainara habría dicho que no si hubiese podido ser totalmente sincera, pero
asintió una sola vez con la cabeza.
-¿Qué representa?-
-Nada- contestó él,
encogiéndose de hombros.- Es de interpretación libre.- Bromeó. A Ainara se le
escapó una sonrisa.
-¿Y por qué te lo hiciste?-
-Por lo que se hacen las
grandes tonterías de la vida, al menos si eres un tío: por una chica demasiado
guapa. Ella tenía uno igual cuando la conocí. Yo… - la expresión de Tom se
volvió más humana que nunca al pronunciar esas palabras-… estaba bastante
colgado de ella y lo único que quería era ser…-
-¿Ser igual que ella?- adivinó
Ainara.
Tom parpadeó, sorprendido.
-Algo así- comentó.
No. Había sido justo eso.
Ainara estuvo segura, y también de que aún había un rastro de tristeza en su
voz al hablar de ello.
-¿Y dónde está ella?-
-Se marchó. La misma noche en
que obtuve mi tatuaje- Así solía ser, pensó Ainara. Y a él le había dolido,
todavía estaba presente en su voz y en sus ojos. Era tan evidente que sintió la
tentación de abrazarle.- ¿Te preocupa?- le preguntó malinterpretando su
silencio.- Pasó hace mucho tiempo. Cometí un error, pero son cosas que pasan.-
-¿Te arrepientes?- preguntó
ella entrecerrando los ojos. Tom desvió la mirada, pensativo.
-La mayoría del tiempo sí-
Jamás habría esperado una
respuesta como esa, aunque de él sí que debería haberlo hecho. Tom no era como los otros que había conocido, ni
siquiera se parecía a sus amigos, aunque aún sintiera un gran afecto por ellos.
Entonces ¿Qué estaba haciendo
allí con ella? ¿Le gustaba de verdad o sólo pretendía lo mismo pero usando unas
artes distintas para desconcertarla?
-Tampoco hace falta que
hablemos de ella…- continuó Tom.- Ni siquiera recuerdo ya su nombre…-
<<Mientes>> pensó Ainara, pero no dijo nada. ¿Por qué intentaba
protegerla?- Estamos los dos solos y ahora soy todo tuyo.-
Eso quizás si fuera verdad.
Pero ¿Qué significaba en realidad?
Jamás se había sentido más confusa
que en ese momento. La cabeza tenía claro lo que debía hacer y cuál era su
misión. Pero había otra parte de su cuerpo, quizás no su corazón, pero sí sus
tripas, que le pedían que esperara.
Esperar… ¿Esperar a qué? Se
preguntó. ¿A que la besara una vez más? ¿A ver si por alguna milagrosa razón
decidía no hacerla daño? ¿De qué le serviría retrasar lo inevitable? Aunque
fuera pasar a su lado unas cuantas horas más, incluso unos minutos, era
demasiado peligroso.
Tom levantó la mano y le rozó
el rostro, en silencio, con dolorosa calma. Miró en sus ojos cálidos, tanto que
parecían contener un fuego oscuro en su interior. Había ternura en ellos, real
o fingida, podía verla con tanta claridad que la conmovió y… sus tripas
acabaron tomando el control del resto de su cuerpo.
Se inclinó sobre él y le besó,
esta vez tanto con su cuerpo como con su mente concentrados en lo que hacía y
en lo que sentía. Cerró los ojos para ignorar las absurdas advertencias que de
vez en cuando aparecían en los espacios en blanco entre pensamientos y se dejó
llevar, olvidando por un momento quién era ella, quién era él y todo lo que se
suponía que estaba pasando en realidad.
Le besó una vez, dos, tres
veces; hasta perder la conciencia. Hacía tanto tiempo que no se sentía así que
deseó absorber esa sensación mágica y excitante en su interior. Aquello que le
estaba ocurriendo era tan extraño que empezó a pensar que tal vez ellos, juntos
podrían… aunque fuera Uno, no tenía
porque acabar como el resto. A lo mejor ella podía…
Pero entonces, la mano de Tom
que rozaba su mejilla descendió hasta su cuello. Y ni siquiera eso le preocupó
hasta que se dio cuenta de lo que hacía, en realidad: le estaba apartando el
pelo de la garganta. Un gesto que, por desgracia, ella conocía muy bien. Dejó
de besarle y le miró a los ojos, más ensombrecidos que nunca por algo turbio,
justo antes de que comenzara a acercarse a su cuello. El terror la invadió, pero fue algo distinto
lo que la paralizó.
Esa mirada sedienta que le
había lanzado había logrado hechizarla de algún modo, tanto que una parte de su
cerebro estaba expectante, casi impaciente… porque Tom le gustaba tanto que, de
algún modo, deseaba experimentar ese contacto igual que cualquier otro.
Aunque eso iba a significar… su
muerte.
La boca de Tom rozó la delicada
piel de su cuello y Ainara, temblorosa, apretó los ojos por instinto, pero todo
lo que sintió a continuación fue la presión de sus labios. Y después, nada.
No lo había hecho. No le había
hecho ningún daño, pero… ¿Por qué?
Al volver a abrir los ojos, se
topó con los de él y una claridad pura y sorprendente. Apretaba la mandíbula
hasta que una triste sonrisa brotó en sus labios.
-Me gustas tanto, Ainara-
murmuró.
Era como si hubiese leído esas
palabras en su mente, hasta el tono de derrota que había usado era el mismo que
ella sentía pesando en su interior. Porque a los dos les ocurría lo mismo.
Aquella absurda farsa se les había ido de las manos y ahora se gustaban
demasiado como para hacer “eso” a lo que estaban obligados.
Ainara respiró hondo, inundada
de una intensa emoción.
-Tú a mí también- dijo ella,
mientras le acariciaba el rostro con su mano izquierda. La derecha había volado
hasta su espalda, encontrando aquello que había buscado minutos antes. Le
observó intentando alargar ese momento lo más posible y cuando se inclinó sobre
él para besarle una vez más, intentó retener esa sensación en su memoria para
no olvidarla nunca.- Lo siento-
Justo antes de que Ainara
alzara su afilada arma y ésta relampagueara reflejando la luz de la bombilla,
le pareció ver en los ojos de Tom una expresión de entendimiento y, puede que
incluso de… perdón.
Bajó la estaca con fuerza y se
la clavó en el pecho, sobre el tatuaje, directa a un corazón que ya no latía.
Ainara cerró los ojos en el último momento para no verlo. Y los mantuvo así
mucho tiempo, más del que era necesario.
Cuando se atrevió a mirar, no
había sangre allí donde la estaca se hundía en la carne, pero el tatuaje se
había borrado. Antes que nada, sacó el arma de su piel morena y la arrojó al
suelo. Entonces sí, levantó la mirada hacia su rostro. Había llegado a cerrar
los ojos y éste irradiaba una extraña calma que resultó tranquilizadora para
ella, aunque no la consoló.
Tenía que hacerlo. Y él lo
sabía, había permitido que ella lo matara igual que ella habría dejado que él
la mordiera. Y precisamente ese era el motivo: Tom no había querido matarla esa
noche pero ¿Cuánto tiempo, cuántas noches habría resistido antes de sucumbir a
su sed? ¿Habría reprimido su autentica naturaleza por ella para siempre?
Ainara sabía que no.
Un día, Tom habría perdido el
control y la habría matado. Y después, a muchas otras chicas. Eso era lo que no
podía permitir.
Aunque había sido duro, más de
lo que nunca podría admitir ante nadie. Lamentaba lo que había tenido que hacer
y aún más, lo que esa otra chica le había hecho a Tom en el pasado.
Giró la cabeza hacia la única
ventana de la estancia y pensó que ya debía haber amanecido. Se bajó de la cama
y le dio la espalda para acercarse a ella. En su camino encendió la radio que
tenía sobre la mesa y una melodía rítmica y con energía emergió de los
altavoces. La voz que la acompañaba la hizo dar un respingo porque hizo que el
corazón se le detuviera un instante. La canción We own the night de un nuevo
y prometedor grupo llamado Reward.
Ainara sacudió la cabeza y
abrió la ventana de par en par para respirar el aire puro de Dublín que estaba
empezando a despertar. Cuando los primeros rayos de sol inundaban la
habitación, la música se cortó porque debían anunciar una última hora: cinco
chicas jóvenes habían sido halladas muertas, desangradas por violentos rasguños
en sus cuellos en un callejón oscuro, próximo al Temple Bar.
Ainara cerró los ojos con pesar
dejando que el sol le acariciara el rostro. Se sintió mal por el triste destino
que habían corrido esas chicas, pero sabía que había algo mucho más importante
en lo que pensar. A partir de esa noche tendría tras su pista a cuatro seres de
la noche sedientos de venganza.
Tenía que estar preparada.
.
Espero que os haya gustado este primer relato y que Tom y sus amigos no os hayan caído muy mal, porque creo que volveremos a verlos por este blog.
LO SABIA son vampis, pero que pena que te lo hallas cargado, entiendo que tenia que ser asi pero joo con lo majo que parecia, podias haber buscado otra solucion, sabemos que los hay que viven por hay,¿ sabes de quien hablo verdad?
ResponderEliminarBueno me a gustado mucho espero que la proxima me guste igual.
chaoo
Hola!!
EliminarYo no he confirmado aún que sean vampis, eh? que conste!!! Y aunque eso fuera lo que son, me temo que lo de Tom era inevitable. Creo que sí que se a que vampis te refieres, pero Tom y sus amigos son más parecidos a los vampis de verdad y habría acabado matando a Ainara y a saber cuantas chicas más... vamos, que era inevitable este final.
Me alegro de que te haya gustado y gracias por todos tus comentarios. Espero que la siguiente historia también te guste.
Hasta la próxima.^^
Ufff menudo final!!! Ainara le ha tenido que echar narices para clavar a Tom la estaca. Hubo un momento que pensé que se estaba equivocando y el chico sería de todo menos vampiro...pero me equivoqué. Bonita historia Sora McLugh, estoy deseando que subas otra para leerla!!!
ResponderEliminarBuenas!! Sí, menudo final...
EliminarLa verdad es que Ainara tenía lo que había que tener para enfrentarse a estos chicos y al final, ha conseguido sobrevivir y llevar a cabo su plan.
Aunque ella también duda un par de veces, al final la chica sabía lo que hacía.
Me alegra que te haya gustado la historia, Rudimara. Espero que la siguiente también te guste aunque no tenga mucho que ver co esta.
Nos vemos ^^
AY TOM!!
ResponderEliminarMe has tenido con el corazón en un puño durante todo el final! ¡Y has matado a Tom! ¡Eso me ha pillado totalmente por sorpresa! No me lo esperaba, para nada, enhorabuena por cogerme! Jajaja Así que ficticia...y vampiros, me gusta mucho mucho^^
En cuanto a Ainara...me has dejado con un nudo en la garganta...pobre chica y Tom....ays, con lo felices que podrían haber sido. Ainara tiene que darle caza a la chica que le hizo eso! Quiero una historia de eso!!! Aunque sí, es cierto, tenía que matarle, pero no dejo de sentirlo :(
Me alegro mucho de que vayas a publicar otra entrada para finalizar la historia y saber qué pasa con los otros cuatro chicos...y el gran plan de Ainara!
Me ha gustado mucho la historia, me has mantenido enganchada hasta el final ( y me sigues manteniendo con el resto de los chicos y Ainara ). Sigue así y escribe más historias, que ya sabes que me encantan! Un saludo^^
¡Lo sé, pobre Tom :( !!!
EliminarPero eh, eh, eh, eh... yo no he matado a Tom, ha sido Ainara, y la verdad es que no le quedaba otra opción, este chico se habría acabado descontrolando ¡Ya has visto la gente con la que sale de fiesta por ahí!
Ficticia y vampiros... no confirmaré nada hasta mañana que cuelgue la resolución, pero bueno, todas tenéis ya la idea claro de lo que ha sido. De todos modos, estate atenta porque aclararé los últimos puntos relacionados con esta historia.
Que bien que te haya gustado y te afiances en el blog, no te preocupes que en nada empezaré a subir la siguiente historia de Reward.
Así que nos vemos pronto.
Bye ^^