Luciérnagas

Cuando Akane descubrió la luciérnaga en medio de la oscuridad, todavía conservaba esa boba sonrisa en la cara. Aunque sería más acertado decir que Akane recuperó la sonrisa al verla, pues ésta (o sea, la sonrisa original ) había desaparecido después de que Ranma volviera en sí tras recibir el temible tortazo que le propino por insultarla. Cayó redondo contra el suelo y permaneció así mientras ella lo miraba y lo recordaba de nuevo. Ranma, su prometido. ¿Cómo pudo olvidarlo si quiera por un momento? ¡Si había puesto su vida patas arriba desde que apareció! Y pensar que fueron esos insultos los que lo resolvieron todo. Y sonrió, aunque no supo si era por el alivio de haber recuperado sus recuerdos perdidos ( no, perdidos no, robados por Shampoo ) o por darse cuenta de lo mucho que se había esforzado el chico para que le recordara. Al mirarle ahí tirado, apaleado sin miramientos no solo por ella, sino también por su padre y su tío, Akane experimentó una ternura insoportabl...