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Nunca aceptes la invitación de una arpía para desayunar

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    En uno de mis libros sobre mitología celta he encontrado una nota que debí escribirme a mí misma, no sé cuándo, en la que estaba escrita esa frase:  Nunca aceptes la invitación de una arpía para desayunar. Ni siquiera yo puedo adivinar el significado que mi cerebro debió darle a esa frase en su momento. Nunca me han gustado las arpías, ya las veis ahí arriba, son seres horribles. No solo son feas y desagradables, es que además son bichos ladrones y traicioneros.  Hace tiempo escribí un cuento sobre una chica rara (yo me referia a ella como la protagonista  en todas mis historias que, supongo era, en esencia, la misma, antes de saber que su nombre oficial es: la chica rara , pues así la llamaron Ana María Matute, Carmen Laforet y Carmen Martin Gaite) que se enfrentaba a un par de arpías que habían estado abusando de ella durante mucho tiempo. Obviamente, la chica rara salía victoriosa, y os lo digo así porque ese cuento pertenece a mi colección privada que ja...

Luciérnagas

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  Cuando Akane descubrió la luciérnaga en medio de la oscuridad, todavía conservaba esa boba sonrisa en la cara. Aunque sería más acertado decir que Akane recuperó la sonrisa al verla, pues ésta (o sea, la sonrisa original ) había desaparecido después de que Ranma volviera en sí tras recibir el temible tortazo que le propino por insultarla. Cayó redondo contra el suelo y permaneció así mientras ella lo miraba y lo recordaba de nuevo. Ranma, su prometido. ¿Cómo pudo olvidarlo si quiera por un momento? ¡Si había puesto su vida patas arriba desde que apareció! Y pensar que fueron esos insultos los que lo resolvieron todo. Y sonrió, aunque no supo si era por el alivio de haber recuperado sus recuerdos perdidos ( no, perdidos no, robados por Shampoo ) o por darse cuenta de lo mucho que se había esforzado el chico para que le recordara. Al mirarle ahí tirado, apaleado sin miramientos no solo por ella, sino también por su padre y su tío, Akane experimentó una ternura insoportabl...

La Niña Mala

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  En homenaje a una de las mejores escritoras españolas de todos los tiempos. Hoy habría cumplido los 100 años.   Aquella niña decía que sí a todo lo que le pedían. Cada día, a cada pregunta o petición, ella contestaba que sí. Como a nadie parecía importarle si la niña estaba muy cansada o parecía triste y le seguían imponiendo tareas, a ella tampoco le importaba como se sentía. ¿Podía con esto? ¿Podía con lo otro? No eran preguntas que nadie reflexionara. Cuando decía que sí, todo el mundo estaba contento. Y algo más: había paz en la casa. Al principio, eso era suficiente para ella, porque le habían enseñado que estaba bien, y que había que hacer felices a los demás, sobre todo, a las personas que queremos. No hacerlo es de malas personas. No sé, será que no les quieres lo suficiente. Esas cosas se oían por ahí, muy cerca, de modo que las daba por ciertas. La niña no ansiaba la felicidad para sí misma, pues lo que más quería en el mundo era tranquilidad. Calma....

La Puerta de la Luna. Ana María Matute.

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  Hace unos días, huyendo del calor de este verano infernal, me refugié en la biblioteca de mi barrio que, además de ser uno de mis lugares favoritos del mundo, es un refugio climático en el transcurso de esta nefasta estación. No le tengo mucha simpatía al ayuntamiento que nos gobierna, pero al menos le agradezco que no haya quitado el aire acondicionado de lugares públicos como éste, donde cualquiera puede ir a tomarse un respiro, sea quien sea, tenga o no dinero para luchar contra las olas de calor. Estuve deambulando, como yo simpre deambulo entre las estanterías de libros, ya sea porque estoy aburrida, contenta, triste o preocupada ( cualquiera de estas emociones me empuja hacia un libro ) y encontré  La Puerta de la Luna  de Ana María Matute, quien se está convirtiendo en una de mis autoras españolas preferidas ^^  Este libro de 847 páginas ( ¡Tocho, tocho, donde los haya!)  me llamó la atención enseguida por lo bonito que es el título, por supuesto, pero ...

Isabella

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  Hace unos años releí "El Juego del Ángel", mi libro preferido de uno de mis autores más queridos, Carlos Ruiz Zafón, y volvió a despertar mi obsesión por Isabella y David. Yo siempre consideré que estos dos estaban hechos el uno para el otro y su relación me fascinaba. Aún no he podido leer el último libro de la saga, no me animo tras la muerte del autor, así que no sé si mis expectativas y deseos con este ship se llegaron a cumplir, pero tras finalizar esa relectura, salió de mi cabeza (y mi corazón) un pequeño texto que nunca había compartido con nadie hasta ahora. . . . La Noche Más Oscura Las aguas eran negras la noche en que él se marchó. Isabella se quedó observándolas mucho tiempo después de que el barco se hubiera ido a través del oleaje, rompiendo la espuma y el sonido. Todo quedó en silencio en muy poco tiempo; no supo por qué se quedó allí parada, mirando un horizonte que no podía verse pues todo era oscuridad. Aquella noche cerrada no había estrellas. Aban...