Nunca aceptes la invitación de una arpía para desayunar

En uno de mis libros sobre mitología celta he encontrado una nota que debí escribirme a mí misma, no sé cuándo, en la que estaba escrita esa frase: Nunca aceptes la invitación de una arpía para desayunar. Ni siquiera yo puedo adivinar el significado que mi cerebro debió darle a esa frase en su momento. Nunca me han gustado las arpías, ya las veis ahí arriba, son seres horribles. No solo son feas y desagradables, es que además son bichos ladrones y traicioneros. Hace tiempo escribí un cuento sobre una chica rara (yo me referia a ella como la protagonista en todas mis historias que, supongo era, en esencia, la misma, antes de saber que su nombre oficial es: la chica rara , pues así la llamaron Ana María Matute, Carmen Laforet y Carmen Martin Gaite) que se enfrentaba a un par de arpías que habían estado abusando de ella durante mucho tiempo. Obviamente, la chica rara salía victoriosa, y os lo digo así porque ese cuento pertenece a mi colección privada que ja...