Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como lo que guardaba en un cajón

Luciérnagas

Imagen
  Cuando Akane descubrió la luciérnaga en medio de la oscuridad, todavía conservaba esa boba sonrisa en la cara. Aunque sería más acertado decir que Akane recuperó la sonrisa al verla, pues ésta (o sea, la sonrisa original ) había desaparecido después de que Ranma volviera en sí tras recibir el temible tortazo que le propino por insultarla. Cayó redondo contra el suelo y permaneció así mientras ella lo miraba y lo recordaba de nuevo. Ranma, su prometido. ¿Cómo pudo olvidarlo si quiera por un momento? ¡Si había puesto su vida patas arriba desde que apareció! Y pensar que fueron esos insultos los que lo resolvieron todo. Y sonrió, aunque no supo si era por el alivio de haber recuperado sus recuerdos perdidos ( no, perdidos no, robados por Shampoo ) o por darse cuenta de lo mucho que se había esforzado el chico para que le recordara. Al mirarle ahí tirado, apaleado sin miramientos no solo por ella, sino también por su padre y su tío, Akane experimentó una ternura insoportabl...

Isabella

Imagen
  Hace unos años releí "El Juego del Ángel", mi libro preferido de uno de mis autores más queridos, Carlos Ruiz Zafón, y volvió a despertar mi obsesión por Isabella y David. Yo siempre consideré que estos dos estaban hechos el uno para el otro y su relación me fascinaba. Aún no he podido leer el último libro de la saga, no me animo tras la muerte del autor, así que no sé si mis expectativas y deseos con este ship se llegaron a cumplir, pero tras finalizar esa relectura, salió de mi cabeza (y mi corazón) un pequeño texto que nunca había compartido con nadie hasta ahora. . . . La Noche Más Oscura Las aguas eran negras la noche en que él se marchó. Isabella se quedó observándolas mucho tiempo después de que el barco se hubiera ido a través del oleaje, rompiendo la espuma y el sonido. Todo quedó en silencio en muy poco tiempo; no supo por qué se quedó allí parada, mirando un horizonte que no podía verse pues todo era oscuridad. Aquella noche cerrada no había estrellas. Aban...